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domingo, 8 de noviembre de 2009
FRANCISCO IGARTUA - Congreso Mundial de Colectividades Vascas 1999
Congreso Mundial de Colectividades Vascas 1999
DECLARACION PRELIMINAR
«Siendo la paz el más difícil y, a la vez, el supremo anhelo de los pueblos, las delegaciones presentes en este Segundo Congreso de las Colectividades Vascas, con la serena perspectiva que da la distancia, respaldan a la sociedad vasca, al Gobierno de Euskadi y a las demás instituciones vascas en su empeño por llevar adelante el proceso de paz ya iniciado y en el que todos estamos comprometidos.»*
* Texto sometido a la aprobación de la Asamblea por el Sr. D. Francisco Igartua y la delegación peruana, y que fue aprobado por unanimidad.
DECLARACION PRELIMINAR
«Siendo la paz el más difícil y, a la vez, el supremo anhelo de los pueblos, las delegaciones presentes en este Segundo Congreso de las Colectividades Vascas, con la serena perspectiva que da la distancia, respaldan a la sociedad vasca, al Gobierno de Euskadi y a las demás instituciones vascas en su empeño por llevar adelante el proceso de paz ya iniciado y en el que todos estamos comprometidos.»*
* Texto sometido a la aprobación de la Asamblea por el Sr. D. Francisco Igartua y la delegación peruana, y que fue aprobado por unanimidad.
jueves, 24 de septiembre de 2009
CONVENTO DE SAN FRANCISCO - LIMA - PERU

Esta diferenciación, que afirma la identidad vasca, da vida en 1612 a la primera Euskaletxea americana. El hecho ocurre en el convento de San Francisco, en Lima, Perú, y muy pronto es calcado en ciudad de México. A fines del siglo, esa reafirmación de identidad de los vascos afincados en América se había extendido por todo el continente; siempre como cofradías "de Nuestra Señora de Aranzazu".
Para demostrar la intención nacionalista de esas primeras Euskaletxeak, basta con leer uno de los muchos documentos de aquellas épocas, casi todos idénticos. En él, lo mismo que en los de México y Santiago, se dice: "Por cuanto en la Congregación y Hermandad que tienen fundada los caballeros hijos-dalgo que residen en esta ciudad de los Reyes de Perú (Lima), naturales del Señorío de Vizcaya y Provincia de Quipuzcoa y descendientes de ellos , y naturales de la Provincia de Alava, Reino de Navarra y de las cuatro villas de la costa de la Montaña (como se ve, queda claramente demarcado el territorio)... se requiere actualizar las ordenanzas de 1612, que fue cuando se dio principio a la Ilustre Hermandad Vasconzada de Nuestra Señora de Aranzazu, para unirse y confederarse todas las personas de los lugares arriba citados... a fin de ejercitar entre sí y con los de su nación obras de misericordia y caridad... y están a continuación los nombres y apellidos de todos los hermanos con el paraje de donde son (65 de guipuzcoa, 49 del Señorío, 9 de navarra, 7 de Alava y 5 de las Cuatro Villas)." FRANCISCO IGARTUA - America y las euskaletxeak
martes, 31 de marzo de 2009
PACO IGARTUA EN EL EUSKALETXEA - Centro Vasco - Peru
Protagonista de sus libros “Siempre un extraño y Huellas de un destierro”. Quizás recordado con este apelativo, por aquella trayectoria como periodista, por aquel hombre que para muchos era obstinado y recalcitrante con sus ideas, pero también querido, odiado e idolatrado por otros.
Por los años 81 y 90 Fernando Flores Araoz, conoció a quien luego se convertiría en su gran amigo ,”El vasco de la Pluma”, como lo llamaba, con quien compartió cierta empatia al conversar, las ideas que sintonizaban juntos, saltarían a relucir conforme pasaban los días en su lugar de trabajo, la revista Oiga, situada en ese entonces en el moderno distrito de San Isidro, exactamente en la calle Chinchón; Esta fue la cuna de muchos periodistas , pero también el inicio de una verdadera amistad.
Aquí en la revista, Fernando, pasó de ser Jefe de redacción, a ser la mano derecha de Don Paco. Se reunían todos los martes a planificar las próximas ediciones y la marcha de la revista,
Siempre comprometido con sus ideas, así lo recuerda Flores en aquellas reuniones. Para Paco era muy importante la renovación periodística, crear una nueva revolución, aquella que diera que hablar. Paco tenía esa mezcla de marginalidad y acceso, lo que hizo de él precisamente un observador tan profundo.
No se podría entender a Don Paco Igartua sin sus raíces Vascas, pues era su vida. Aquella que le dio siempre consistencia e identidad.
Su voz tuvo siempre pasión, entrega, dignidad, desinterés y sobre todo elegancia, elegancia que daba a conocer en sus escritos. En la época que él empezó a escribir no existían los ordenadores, en realidad para él nunca fue necesario; Siempre con papel, lápiz en mano y letra minuciosa mostraba su talento en las editoriales de la revista. EL VASCO DE LA PLUMA por Estefanny Saenz Prince
Por los años 81 y 90 Fernando Flores Araoz, conoció a quien luego se convertiría en su gran amigo ,”El vasco de la Pluma”, como lo llamaba, con quien compartió cierta empatia al conversar, las ideas que sintonizaban juntos, saltarían a relucir conforme pasaban los días en su lugar de trabajo, la revista Oiga, situada en ese entonces en el moderno distrito de San Isidro, exactamente en la calle Chinchón; Esta fue la cuna de muchos periodistas , pero también el inicio de una verdadera amistad.
Aquí en la revista, Fernando, pasó de ser Jefe de redacción, a ser la mano derecha de Don Paco. Se reunían todos los martes a planificar las próximas ediciones y la marcha de la revista,
Siempre comprometido con sus ideas, así lo recuerda Flores en aquellas reuniones. Para Paco era muy importante la renovación periodística, crear una nueva revolución, aquella que diera que hablar. Paco tenía esa mezcla de marginalidad y acceso, lo que hizo de él precisamente un observador tan profundo.
No se podría entender a Don Paco Igartua sin sus raíces Vascas, pues era su vida. Aquella que le dio siempre consistencia e identidad.
Su voz tuvo siempre pasión, entrega, dignidad, desinterés y sobre todo elegancia, elegancia que daba a conocer en sus escritos. En la época que él empezó a escribir no existían los ordenadores, en realidad para él nunca fue necesario; Siempre con papel, lápiz en mano y letra minuciosa mostraba su talento en las editoriales de la revista. EL VASCO DE LA PLUMA por Estefanny Saenz Prince
RETRATO DE UN AMIGO por FERNANDO FLORES ARAOZ - Edicion: Estefanny Saez Prince
Un día de octubre de 1986, en el Malecón de la Reserva 247 empezó un mundo nuevo para Don Francisco Igartua Rovira, conocido por ese entonces como un periodista defensor de la democracia y la igualdad de derechos.
Don Paco, como todos le decían, y Pedro Aramburu, uno de sus entrañables amigos, fundaron en ese lugar el Club Vasco, institución que con el tiempo se convirtió en refugio de la comunidad vasca y de todo aquel peruano identificado con ella.
En este lugar, Don Paco pasó los mejores momentos de una vida ya trajinada. Todos los martes y jueves a partir de las 7 de la mañana, llegaba acompañado de su chofer Manolo, quien lo escoltó por varios caminos de sus días.
Aquí, por las tardes y luego de una buena comida, el bar se veía repleto de diplomáticos, periodistas, personajes bohemios con quienes compartía más de una aventura; pero lo que más le deleitaba era su infaltable vino.
Jugaba con las cartas españolas mientras compartía sus experiencias. Para sus amigos el juego dejaba de ser un acto rutinario para volverse interesante, porque cuando empezaba a contar sus historias todos quedaban encandilados.
Don Paco fundó la revista Oiga para combatir la corrupción e injusticia social que desde entonces pululaba en Lima. Entre los años 1950 y 1995 se formaron y pulieron cerca de 300 periodistas, todos de la escuela de Don Paco. Quizás más de uno lo recuerde no sólo como un jefe sino también como un humanista, demócrata y luchador de la igualdad.
Recuerdo muy bien una anécdota que escuché de uno de los ex trabajadores de la revista que describirá muy bien la calidad moral de este personaje.
Se acercaba la navidad de un año no registrado y Don Paco pidió la relación de todo el personal que en ese entonces trabajaba en Oiga para obsequiarles ropa y canastas de víveres. La asistente encargada de esta labor llevó el cálculo y le informó que eran 60 los trabajadores; pero él, al darse cuenta de que ella no había contado a todos, le dijo: Te has olvidado de la persona que nos trae las impresiones, del que lleva los recados, del personal de limpieza, de los chóferes, etc. Don Paco siempre se percató de cada uno de los trabajadores de esta revista que fue como su segundo hogar.
Uno de los amigos del Club Vasco, Jon Guarrochena, relata que Don Paco era un apasionado de su linaje vasco. Por ello decidió formar el Congreso de la Comunidad Vasca en el Perú, para defender a capa y espada el planteamiento por la Paz Mundial. Con el tiempo, acudió a tres congresos de la comunidad vasca realizados en San Sebastián cada 4 años. En esas oportunidades no se cansó de recordar que fue en el Perú donde se formó la primera comunidad de vascos a nivel mundial.
Don Paco, como todos le decían, y Pedro Aramburu, uno de sus entrañables amigos, fundaron en ese lugar el Club Vasco, institución que con el tiempo se convirtió en refugio de la comunidad vasca y de todo aquel peruano identificado con ella.
En este lugar, Don Paco pasó los mejores momentos de una vida ya trajinada. Todos los martes y jueves a partir de las 7 de la mañana, llegaba acompañado de su chofer Manolo, quien lo escoltó por varios caminos de sus días.
Aquí, por las tardes y luego de una buena comida, el bar se veía repleto de diplomáticos, periodistas, personajes bohemios con quienes compartía más de una aventura; pero lo que más le deleitaba era su infaltable vino.
Jugaba con las cartas españolas mientras compartía sus experiencias. Para sus amigos el juego dejaba de ser un acto rutinario para volverse interesante, porque cuando empezaba a contar sus historias todos quedaban encandilados.
Don Paco fundó la revista Oiga para combatir la corrupción e injusticia social que desde entonces pululaba en Lima. Entre los años 1950 y 1995 se formaron y pulieron cerca de 300 periodistas, todos de la escuela de Don Paco. Quizás más de uno lo recuerde no sólo como un jefe sino también como un humanista, demócrata y luchador de la igualdad.
Recuerdo muy bien una anécdota que escuché de uno de los ex trabajadores de la revista que describirá muy bien la calidad moral de este personaje.
Se acercaba la navidad de un año no registrado y Don Paco pidió la relación de todo el personal que en ese entonces trabajaba en Oiga para obsequiarles ropa y canastas de víveres. La asistente encargada de esta labor llevó el cálculo y le informó que eran 60 los trabajadores; pero él, al darse cuenta de que ella no había contado a todos, le dijo: Te has olvidado de la persona que nos trae las impresiones, del que lleva los recados, del personal de limpieza, de los chóferes, etc. Don Paco siempre se percató de cada uno de los trabajadores de esta revista que fue como su segundo hogar.
Uno de los amigos del Club Vasco, Jon Guarrochena, relata que Don Paco era un apasionado de su linaje vasco. Por ello decidió formar el Congreso de la Comunidad Vasca en el Perú, para defender a capa y espada el planteamiento por la Paz Mundial. Con el tiempo, acudió a tres congresos de la comunidad vasca realizados en San Sebastián cada 4 años. En esas oportunidades no se cansó de recordar que fue en el Perú donde se formó la primera comunidad de vascos a nivel mundial.
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