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miércoles, 1 de julio de 2009

FRANCISCO IGARTUA - "Sobre la reaparicion de Oiga" - El Comercio 27/04/2000

A14 Opinión EL COMERCIO Jueves, 27 de abril de 2000

El Comercio agradece las cartas de sus lectores y escoge para su publicación las que ofrecen un texto de veinte líneas de páginas. Es imprescindible que estén firmadas con nombre y apellidos y que conste la dirección y el teléfono del remitente. No se publicaran escritos firmados con seudónimo o iníciales. El Comercio se reserva el derecho de resumir o extractar las cartas y publicar las que considere oportuno. No se mantendrá correspondencia, atenderá visitas o llamadas telefónicas respeto de los originales no publicados.
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Sobre la reaparición de “Oiga”

Señores directores:

Vuelvo a sentirme obligado expresar mi estupor por el nuevo anuncio de que en estos días electorales reaparecerá “Oiga” el semanario que funde hace mas de medio siglo y por cuya línea de conducta sufrí cárceles y destierros en diversas dictaduras; y al que, hace ya algún tiempo, me vi forzado a cerrar para evitar ir preso por delincuente tributario.

Mi estupor se debe a que es fácil sospechar la intención de esta reaparición de “Oiga”. Es extraño, por decir lo menos, que la revista vuelva, para “difundir información veraz e independiente”, cinco años después de su cierre y del traspaso que hice del logotipo a una persona interesada, según me dijo, en dirigir una publicación de frivolidades del mundo social y del espectáculo.

El hecho, por lo tanto, me obliga a exponer nuevamente las razones por la que hice mutis de la escena periodística peruana.

Clausure “Oiga” porque en el Perú de hoy, si no se cuenta con abundante avisaje comercial –cada día mas escaso salvo el del Estado- es imposible, matemáticamente imposible, sostener un medio de expresión veraz e independiente. Gracias al régimen fujimorista pesan sobre la prensa peruana tan fuertes cargas tributarias –únicas en el mundo, pues no existen en país alguno impuestos a las ventas e importaciones para los medios de comunicación o son solo simbólicos al lado del caso peruano-; pesan en la actualidad –repito- sobre la prensa peruana tan fuertes cargas tributarias que la hacen prisionera de la Sunat, entidad que, a sabiendo o no, queriéndolo o sin querer, actúa como agente de extorsión gubernamental. De este modo es que los medios de expresión peruanos, salvo honrosas excepciones (entre las que cabe destacar el nombre de Gustavo Mohme), han quedado prisioneros del gobierno…

Y no se los liberara por medio de acuerdos de equidad ni disposiciones legales, todos ellos instrumentos que pueden ser utilizados para liquidar la libertad de prensa, tal como lo hizo el régimen militar en 1974. Para que los medios de información se comporten periodísticamente hay que liberarlos del chantaje tributario al que están sometidos. Así, sacándolos del cautiverio y no por reglamentaciones que, siempre, sea espada de Damocles sobre la libertad de prensa, es como se lograra que la prensa hablada y escrita sea libre.

Vuelvo a tener que aclarar que hace cinco años traspase el logotipo de “Oiga” y que nada se de los vaivenes de esa lejana transacción y nada, absolutamente nada, me liga a la publicación que con el nombre de “Oiga” comenzara a circular en estos días electorales en los que sobra decir cual será mi voto.

Atentamente,

FRANCISCO IGARTUA

jueves, 25 de junio de 2009

ABC INTERNACIONAL - Fujimori desencadena la represión - El Ejército despliega una fuerte persecusión selectiva contra la prensa

32/ABC internacional Miércoles 8-4-92

Fujimori desencadena la represión

El Ejército despliega una fuerte
persecución selectiva contra la Prensa

La falta de libertad obliga a todos a "interpretar el silencio”
Madrid. Cesar Hildebrandt


“La comunidad internacional no nos entiende”, pretendía quejarse el auto superdotado presidente del Perú, Albero Fujimori, la noche del lunes. Habían transcurrido tan solo veinticuatro horas en el doctor Hyde de la democracia peruana y había terminado de presidir el Consejo de Ministros que tuvo a periodistas como testigos. No todos los miembros del gremio de Prensa, sin embargo, fueron invitados a la magna cita.

Ausente notorio, por ejemplo, fue Francisco Igartua, director del semanario “Oiga”, clausurado en la madrugada del martes. Otra omisión significativa fue la de no convocar al director de noticias de la emisora radial “Antena 1”, cuya supresión de sus emisiones al aire por las fuerzas militares tuvo contornos dramáticos porque fue transmitida en vivo y en directo por un locutor que iba anunciando a los oyentes la llegada de los comandos. Al final, una protesta apenas audible y un golpe seco de micrófono bajaron el telón de esa estación radial, que hacía unos minutos había leído la flamígera carta del ex Fernando Belaunde. En ella, el veterano líder de Acción Popular la extendida tesis de que el ingeniero Fujimori, al divorciarse de la Constitución, ha dejado vacante la Presidencia. Otro desinvitado obvio era el periodista Gustavo Gorriti, acusado esa misma noche por el ministro de interior, general Juan Briones, de posesión de documentos militares secretos. Posteriormente, Gustavo Gorriti, corresponsal del diario español “El País”, fue puesto en libertad.

Gustavo Gorriti, corresponsal del diario español “El País”, fue liberado ayer tras dos días de encarcelamiento.

El clima de represión selectiva, eficaz y apenas brutal, lo describía perfectamente la periodista de televisión Roxana Canedo, quien, impedida, como todos sus colegas, de hablar con libertad, se limito a decirle a su teleaudiencia: “interpretan mi silencio”.

Otros periodistas igualmente preocupados y nada palaciegos eran los corresponsales extranjeros, que acababan de descubrir que sus visados expiran en junio próximo y que su renovación, como le dijo un funcionario policial a uno de ellos, “dependerá de su actitud”.

Las FFAA y el narcotráfico

Sonriente, Fujimori presidio esa sesión ministerial en la que empezó a abordarse la reforma del poder judicial y nuevas medidas en la lucha contra el narcotráfico. Como se sabe, diversos medios periodísticos, locales e internacionales, han acusado a las Fuerzas Armadas de no castigar a elementos castrenses abiertamente complicados en el cobro de cupos a los narcotraficantes colombianos que aterrizan en algunos de los sesenta aeropuertos subrepticios del Alto Huallaga.

Mientras los ministros confirmados y pringados con el golpe se excusaban de formular declaraciones, el brioso titular del Interior si pidió micrófonos para decir, luego de acomodarse la guerrera, que las armas pesadas presuntamente halladas en el local del Partido Aprista –granadas, cohetes portátiles y ametralladoras– y en la casa del ex ministro del Interior de Alan García, Agustín Mantilla, justificaban las medidas represivas en contra del partido que fundara Haya de La Torre.

No hubo tiempo de preguntarle qué tipo de armamento se había encontrado en las sedes de las centrales sindicales del país –CGTP, CTP y CTRP–, cerradas a piedra y lodo por la Policía, o en las Universidades, también acordonadas por fuerzas militares y con sus actividades interrumpidas.

Ninguno de los comedidos hombres de Prensa que recogían las declaraciones de Briones preguntó por qué la Policía creyó conveniente efectuar disparos al aire y emplear gases lacrimógenos y cachiporras contra un grupo de parlamentarios, encabezado por el decano del Colegio de Abogados de Lima y senador Raúl Ferrero, que se había reunido para firmar un manifiesto en el que se declarada la vacancia de la Presidencia.

Estrecha vigilancia

La carencia de ministro de Educación –único puesto en el Gabinete Fujimori– tampoco posible que alguien preguntara por que el local del SUTEP, el sindicato peruano, se hallaba rodeado de mi militares.

Detenido en su domicilio, el presidente de la Cámara de Diputados, Roberto Ramírez del Villar, que salvara la vida hace unos meses tras sufrir una crisis cardiopulmonar, fue advertido por un portavoz del Ministro del Interior de que se abstuviera de formular declaraciones a la Prensa internacional.

La Casa Blanca suspende la
ayuda económica y financiera
Nueva York, Juan Vicente Boo


Al final de una reunión urgente que se prolongo hasta la madrugada del martes, la Organización de Estados Americanos condeno duramente la medida golpista del presidente Alberto Fujimori y advirtió que los acontecimientos en el Perú “afectan los mecanismos de representatividad democrática en toda Iberoamérica”. A su vez, Estados Unidos anuncio oficialmente la suspensión de ayudas económicas y financieras a ese país, con la sola excepción de la ayuda humanitaria y en tanto la situación se prolongue.

La ayuda que EEUU retirara a Perú incluye 45 millones de dólares cargo para ejercicio fiscal de 1992, que no ha sido clausurado todavía, y otros 275 millones del actual ejercicio de 1992

Así pues Estados Unidos mantiene la postura de firmeza contra el Golpe.

Contra la neutralidad

Exaspera la timidez de ciertos pronunciamientos oficiales acerca del golpe peruano. No se puede ser neutral, como decía Sartre, ante la peste bubónica. Lo del Perú no es una amenaza sino un hecho consumado, y el paso de las horas apunta a la esclerosis de la dictadura militar que hoy cuelga patéticamente de ese minúsculo filamento civil que se llama Alberto Fujimori. La resistencia interna está paralizada por los arrestos y las golpizas –la ultima la recibió, y durísima, el senador Raúl Ferrero, del Movimiento Libertad– y el mutismo informativo ha invadido de silencio la sociedad peruana. Solo circula, a la velocidad peruana. Solo circula a la velocidad de la luz, el rumor, el rumor, el rumor.

En estas circunstancias, la acción internacional opera una doble función: la de censor moral y la de sucedáneo de la imposible acción interna. Ha dado un paso George Bush suspendiendo la ayuda al Perú que trabajosamente se había conseguido a lo largo de dos años, en buena parte porque la camarilla uniformada que manda en el Perú está seriamente comprometida con el narcotráfico en la zona del Alto Huallaga. Recibí personalmente informaciones durante la campaña electoral de 1990 acerca del infame contubernio narco-militar y en los últimos meses tanto el Senado norteamericano como un oportunista asesor gubernamental que renuncio hace poco tiempo han señalado que la corrupción proveniente de esa fuente esta mas allá de toda duda. Probablemente estas razones pesan en la conciencia norteamericana a la hora de actuar frente al nuevo Perú.

Los Gobiernos latinoamericanos se pronuncian aisladamente y no en conjunto. Debieran hacerlo a través del Grupo de Rio o el foro de la OEA, y la Comunidad Europea debería dar un carácter continental a los discursos crecientemente firmes del Gobierno español sin perder más tiempo. Es errado pensar que la reacción internacional debe dar tiempo a la posibilidad de que las cosas recuperen su cauce normal en el Perú. Los factores trabajan inversamente: a medida que se institucionaliza la traición, se hace evidente que solo la irradicación desde el extranjero puede devolver energía a la agónica resistencia y provocar esas fisuras en las Fuerzas Armadas, que de momento no asoman. La comunidad internacional no es ya un espectador, sino un elemento en juego. La última esperanza. El Gobierno español está en condiciones de movilizar a la Comunidad Europea. Ahora.

No me canso de insistir en el efecto domino que puede tener el ocaso de la democracia peruana. El peligro inmediato se llama Brasil. Otra razón poderosa para exigir al mundo su enrolamiento en una legión extranjera en pro de la libertad de los peruanos. Está en juego el destino del Perú, el destino de América y el destino de lo que alguna vez se llamo nuevo orden mundial y hoy suena tan lejano.

Alvaro VARGAS LLOSA